Todo el mundo viene al Valle del Jerte por los cerezos en flor o por el baño de verano en Los Pilones, y casi nadie sabe que la mejor época para ver el valle en movimiento es justo la contraria: el invierno y la primavera, cuando el deshielo y las lluvias hacen rugir las gargantas. Es entonces cuando las cascadas del valle —media docena de saltos repartidos por las dos laderas— alcanzan todo su caudal. En agosto muchas son un hilo de agua o están secas; en marzo, después de una semana de lluvia, son un espectáculo que retumba entre el granito.
Esta guía reúne las seis cascadas que merecen una visita, desde las que se ven a pie de carretera hasta las que exigen una caminata garganta arriba. Algunas tienen su propia ficha detallada en esta web; el resto las describimos aquí, con lo que de verdad necesitas saber: cómo llegar, qué altura tienen y cuándo vienen con agua.
De un vistazo
| Cascada | Dónde | Altura | Cómo se ve |
|---|---|---|---|
| Cascada del Caozo | Valdastillas–Piornal | ~30 m | A pie, sendero SL-CC 32 o desvío corto de carretera |
| Garganta de las Nogaledas | Navaconcejo | Varios saltos | A pie, sendero SL-CC 33 (~1 km de subida) |
| Cascada del Calderón | Piornal–Navaconcejo | ~30 m | A pie desde la CC-17.5 (km 9-10) o por el Camino Real |
| Cascada de Marta | Valdastillas–Cabrero | — | A pie de carretera, con pasarela sobre el salto |
| Manto de la Virgen | Reserva Garganta de los Infiernos | — | Desde el mirador, en ruta hacia Los Pilones |
| Cascada de la Desesperá | Piornal–Pasarón de la Vera | — | Desde la carretera; seca en verano |
Cascada del Caozo: la más fotografiada
La Cascada del Caozo, en el término de Valdastillas, es la postal de agua del valle: un salto de más de treinta metros que cae limpio por una pared de granito hasta una poza. Es la más accesible de todas —el desvío desde la carretera entre Valdastillas y Piornal está bien indicado, y desde el aparcamiento son apenas unos minutos a pie— y también la que más gente reúne en primavera. Para verla con todo su caudal, ve después de unos días de lluvia; en pleno verano pierde fuerza. Tiene su propia ficha con el detalle de la ruta señalizada (SL-CC 32) y los consejos de aparcamiento.
Garganta de las Nogaledas: una sucesión de saltos
La Garganta de las Nogaledas, en Navaconcejo, no es una cascada sino una sucesión de ellas: en menos de un kilómetro de subida, el sendero SL-CC 33 encadena varios saltos de agua salvados con pasarelas de hierro, con paneles de interpretación por el camino. Sale del Puente Viejo, junto a la avenida Virgen del Pilar, y es de las rutas de cascadas menos masificadas del valle precisamente porque exige caminar y ganar desnivel. En primavera, con las nogaledas crecidas, es de las experiencias de agua más completas de la comarca. También tiene ficha propia.
Cascada del Calderón: la vecina escondida del Caozo
A muy poca distancia del Caozo, entre Piornal y Navaconcejo, se esconde la Cascada del Calderón, mucho menos visitada que su famosa vecina y casi igual de espectacular: otra gran losa de roca pulida por la que el agua se precipita unos treinta metros hasta terminar en una pequeña poza. Hay dos formas de llegar: la cómoda, tomando un desvío en una curva cerrada de la carretera CC-17.5 (entre los kilómetros 9 y 10), desde donde a poca distancia se observa el salto; y la bonita, bajando a pie desde Piornal por el Camino Real. Conviene ir caminando el último tramo: la pista no está nivelada. Como todas las del valle, baja con fuerza de noviembre a junio y flojea en verano.
Cascada de Marta: el salto bajo tus pies
La Cascada de Marta es la más curiosa de todas, y la más fácil de visitar con niños. Está en la carretera vecinal entre Valdastillas y Cabrero, a un kilómetro escaso del pueblo, junto al Lagar del tío Alicio, bajo unos alisos enormes. Lo singular es la perspectiva: una pasarela de madera te sitúa justo encima del salto, de modo que ves la cascada caer literalmente bajo tus pies. Hay zona de aparcamiento y merendero, así que es una parada redonda para media mañana. Eso sí, quien sufra de vértigo que se lo tome con calma: la pasarela sobrevuela la garganta.
Manto de la Virgen: la cascada de la Reserva
Dentro de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, camino del puente de Los Pilones, se descuelga el Manto de la Virgen, también llamado el Chorrero de la Virgen: una cascada larga y fina que se contempla en todo su esplendor desde un mirador habilitado en la propia ruta. No se accede a su base —es zona protegida—, sino que se contempla desde el sendero que sube hacia Los Pilones, dentro de la Reserva. Es de las que mejor aguantan el caudal: la mejor época para verla es el invierno, la primavera y comienzos del verano. Si ya vas a hacer la ruta a Los Pilones, no necesitas desviarte: la verás de camino.
Cascada de la Desesperá: la del invierno lluvioso
En el extremo sur del valle, en la carretera que sube de Piornal a Pasarón de la Vera, queda la Cascada de la Desesperá, la más estacional de todas. En verano está prácticamente seca, pero después de un buen temporal de invierno se transforma y baja con una fuerza que justifica el nombre. Se ve desde la propia carretera, en el punto medio entre los dos pueblos. No es una visita para programar sin más: es la recompensa de venir al valle en pleno invierno, cuando el resto del turismo se ha ido y la sierra se pone a llover.
Consejos para ver las cascadas
La regla de oro es el calendario: de noviembre a junio las cascadas del valle van con agua, y alcanzan su máximo esplendor en los días que siguen a las lluvias o al deshielo. En julio y agosto muchas se quedan en un hilo o desaparecen, así que si vienes en verano apuesta por las que tienen poza y caudal estable (el Caozo) o combínalas con el baño en las zonas de baño del valle.
Lleva calzado con buena suela: las rocas junto al agua están pulidas y resbalan más de lo que parece, sobre todo en las pasarelas y en las losas de granito mojado. No te confíes con el caudal en primavera —las gargantas bajan crecidas y la fuerza del agua engaña— y respeta siempre las zonas protegidas y los miradores: en la Reserva de la Garganta de los Infiernos el acceso a la base de las cascadas está restringido por algo.
Si quieres encadenar varias en un mismo día, las del eje Valdastillas–Piornal (Caozo, Calderón y Marta) quedan a tiro de coche unas de otras y se hacen en una mañana. Para encajarlas en tu visita, échale un ojo a nuestros itinerarios por el valle y a la guía de cuándo ir al Valle del Jerte, que te dirá en qué semana llega cada cara del valle.
